
Hay veces que la vida toma decisiones por tí. Suelen ser las más díficiles de aceptar, pero a su vez las más coherentes que jamás alguien puede tomar.
Ha tomado una por mí y es algo que no voy a resistir a hacer caso. Me duele que con esta decisión haga daño a alguien, pero estoy cansado de mirar siempre por los demás, de vivir para y por ellos y no mirar nunca o casi nunca por mí.
Como dicen, "Para querer a alguien, primero hay que quererse uno mismo".
Es lo que voy a hacer, y hasta que no sea así no voy a hacer nada más.
No me quiero agobiar y por supuesto, no quiero que nadie me agobie.
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